|
|
|
|
|
|
|
Piernas furiosas
Las de Ángel Higueras |
|
 |
|
| Por Cándido Moro
No hay nada tan duro como una sesión de piernas. Es tan agotador entrenarlas profundamente que a veces sólo es posible salir adelante imprimiendo verdadera furia en cada repetición de cada serie.
Eso es justo lo que hace Ángel Higueras y puede que justamente por eso sus piernas estén a la cabeza del culturismo amateur.
Si os machacáis con ahínco en el gimnasio sabréis bien lo que es entrenar duro las piernas. Puede que os esforcéis a tope con el pecho, los hombros y los brazos, pero ese esfuerzo es un juego de niños comparado con el agotamiento que supone entrenar duro las piernas. Ni siquiera el tremendo machaqueo de la espalda, un grupo grande y complejo, te deja sin resuello como lo hacen las piernas. Una dura sesión de las extremidades inferiores puede dejarte tan vacío y molido como si una estampida de búfalos te hubiese pasado por encima. Y cuanta más masa tengáis y más grandes sean vuestras piernas, más profundo será el agotamiento que éstas producen, porque los músculos cuanto más grandes son más energía consumen al contraerse. Y cuanto más grandes, más fuertes y por consiguiente mayor es el peso movido, o sea que mayor es el gasto energético. Un culturista medio gastará menos energía y oxígeno en cinco series de sentadillas que el gasto que las tremendas piernas de Ángel Higueras dilapidan en una única serie, justamente por la magnitud de éstas.
Por eso, por la dureza que implica su entrenamiento, nuestro protagonista ha ido adoptando un enfoque que podríamos denominar de ‘furioso’ cuando se trata de entrenar las piernas. Se diría que ataca cada repetición con verdadera rabia.
“No se pueden abordar series tremendamente duras de piernas si no es sacando esa fuerza mental para atacar cada una como si la vida te fuese en ello. Si no lo haces así, sencillamente no puedes llevar a cabo ninguna serie efectiva, sino que serán a medio gas” nos aclara el representante español en el peso pesado en la edición del Arnold Classic Amateur de este mismo año.
Furia en las piernas
Ángel Higueras no es ningún novato en el deporte de los hierros, ya en el año 1988, como júnior, estuvo a punto de proclamarse campeón del Mundo sólo superado por el ruso Alexander Fedorov y ya en aquel momento el catalán presentaba unas piernas muy sobresalientes. Desde entonces Angelito, como le llaman cariñosamente sus amigos, ha sumado muchos kilos de músculo de alta calidad, y una gran parte de estos se han ido a parar a las extremidades inferiores, pues él sabe perfectamente que sin un par de ruedas extraordinarias pocas posibilidades tiene un culturista de competición. Por eso su entrenamiento siempre ha sido prioritario.
“Durante mis inicios en el culturismo mi ídolo y amigo era Paco Bautista, así que siempre miré sus ‘patas’ como el espejo dónde quería mirar las mías. Y siempre las he entrenado muy fuerte” declara Ángel y añade que el trabajo duro siempre ha presidido sus sesiones de piernas. También reconoce que cuanto más progresas en tamaño, más duro se vuelve su entrenamiento, por el factor de desgaste que producen y por eso mismo hay que emplear un enfoque de verdadera furia.
|
|
|
|
|
|
 |
|
|
|
|
|
|
Asignatura pendiente
Entrenamiento de pecho de Daniel Martínez "La Máquina" |
|
 |
|
| Por Cándido Moro
En culturismo se dice que ‘mucho de algo bueno puede ser malo’ y parece que ese dicho se aplica también cuando se hace la valoración de un físico. O por lo menos eso parece cuando se trata de Daniel Martínez que posee un buen pectoral, pero como sus hombros y brazos son tan magníficos lo hacen parecer algo menor de lo que es en realidad.
Por eso La Máquina asegura que es su asignatura pendiente.
Pero no lo será por mucho tiempo.
La verdad es que el físico de este hispano uruguayo afincado en Madrid es tan excepcional que raya la perfección, porque no presenta ningún fallo se mire por donde se mire. Hombros anchos y carnosos (que él quiere mejorar todavía), espalda amplia, cintura pequeña y bien grabada a cuchillo, brazos poderosos con bíceps y tríceps de gran volumen y perfecta forma y unas piernas absolutamente fuera de serie. ¿Y el pecho? Pues muy bueno también, grueso con una perfecta separación del superior e inferior y cruzado por numerosas estriaciones en cuanto hace el mínimo movimiento.
Sin embargo, él asegura no estar satisfecho precisamente con su desarrollo pectoral, porque éste debe desempeñar un papel más relevante en su conjunto y puede que tenga razón, claro que la mayoría de nosotros estaríamos dispuestos a vender nuestra alma al diablo por poseer un pectoral semejante, pero hay que entender que Daniel es competidor de elite que aspira a lo más alto y que ha de medirse en el escenario con colosos de la talla de Ángel Higueras, Alberto Domingo o Djalma Laroque, así que no puede dejar nada al azar ni darles ninguna oportunidad a los jueces para que puedan penalizarlo si observan algún grupo por debajo de los demás.
De manera que él mismo, su más duro crítico, se ha planteado el reto de añadir toda la carne posible al pectoral.
Así que si por casualidad vuestro pecho necesita un empujón de crecimiento, más vale que prestéis atención a la reválida que le aplica Daniel, porque seguro que obtendréis bastantes ideas para aumentar el volumen y densidad de vuestros pectorales.
No será la primera vez
En su Uruguay natal Daniel pasó toda su infancia y adolescencia practicando las artes marciales en las que destacó sobremanera. Del aprendizaje de las cuales y de su habilidad para repartir leña le viene el apodo de La Máquina, pero siempre sintió verdadera pasión por la fuerza muscular y a los 15 años comenzó a compaginar las artes marciales con las pesas, hasta el punto en que al cabo de unos pocos años éstas ganaron la partida y el joven acabó convirtiéndose en culturista en cuerpo y alma.
Sin embargo, pasó no pocos años entrenando brazos y parte superior y descuidó por completo las piernas, de forma que cuando comenzó a competir éstas no estaban al nivel de la parte superior.
Por entonces, Daniel Martínez tenía a Arnold como su ídolo de juventud y solía observarlo en la cinta Pumping Iron antes de ir al gimnasio para lograr una motivación extra y machacarse a tope.
Y también conocía la historia de Arnold con sus gemelos, y que cuando llegó a América constituían su punto débil, pero el Roble austriaco se cortó todos los pantalones por debajo de las rodillas para no olvidarse de cuál era su prioridad. Tiempo después los gemelos se convirtieron en el punto fuerte de Arnold.
|
|
|
|
|
|
 |
|