| Lección
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Dieta, nutrición y cambio.
En anteriores artículos sobre estos temas, he subrayado que la
manera de alimentarse y de hacer ejercicio aeróbico se verán fuertemente
influenciada por los propios objetivos y las condiciones físicas
iniciales. Hemos repasado los elementos clave del fitness, las diferencias
entre los metabolismos anaeróbico y aeróbico y los mecanismos de
la conversión de los alimentos en energía para las actividades diarias.
Echemos ahora una ojeada a la cetosis. En el transcurso de esta
lectura, os daréis cuenta de que no soy partidario de las dietas
extremas, como las altas en carbohidratos que acaban acumulando
grasa y bajas en grasa, ni de las de tipo sin carbohidratos o muy
bajas en ellos, pero muy altas en grasas, que se han hecho tan populares
en los últimos años y que os dejan sin energía.
| El éxito no se persigue, sino que se atrae mediante
la propia personalidad. Jim Rohn. |
En cuanto a los regímenes muy bajos en carbohidratos, falto de
éstos nuestro organismo tiene dificultades en metabolizar las grasas.
El proceso de degradación de éstas requiere la presencia de ambas
cosas, los lípidos y los glúcidos. Si nuestro cuerpo no dispone
de los carbohidratos necesarios, el proceso no podrá ser llevado
a término y acabaremos con moléculas de grasa incompletamente metabolizadas
circulando por el organismo. Estas moléculas reciben el nombre de
cuerpos cetónicos y la patología que se deriva de ello, cetosis.
Todas las dietas muy bajas en carbohidratos o exentas de ellos
favorecen la aparición de cetosis. La dieta actual de este tipo
más conocida no permite más que 20 g de carbohidratos al día, pero
aconseja el consumo de carne de cerdo, salsas grasas y trozos de
queso envueltos en bacon y muy fritos. Por otra parte, las dietas
muy altas en grasas saturadas (más sobre el asunto, después) están
directamente relacionadas con las enfermedades cardíacas.
Algunos de los síntomas de la cetosis avanzada, como consecuencia
de no haber ingerido más que 20 a 40 g al día de glúcidos durante
un largo período, son los siguientes:
- Disminución del ritmo metabólico
- Irritabilidad
- Pérdida de masa ósea debida a la falta de calcio
- Mareos
- Disminución del número de mitocondrias musculares u organelas
de la célula muscular, encargadas de quemar grasa, lo cual reduciría
dicha función
- Confusión mental y sensación de letargo
Además de los síntomas descritos, este tipo de dieta deja muy poco
espacio para las verduras indispensables para la vida, las frutas
y los frutos secos que aportan cantidades considerables de nutrientes
esenciales que el organismo necesita para conservar la salud. Numerosos
estudios clínicos revelan que la fibra, pero sobre todo los granos
integrales, frutas y verduras son de gran importancia para combatir
las afecciones cardíacas y el cáncer y que las dietas muy bajas
en glúcidos sólo admiten muy pequeñas cantidades de fibra dietética.
Desde luego, este tipo de dieta parece funcionar al principio.
Se pierde una gran cantidad de peso corporal en las primeras semanas
y el apetito tiende a disminuir, debido a los cambios bioquímicos
que han tenido lugar en el cuerpo.
| No olvidemos este hecho irrefutable: pico de
insulina = grasa almacenada. |
A causa de los alimentos altos en proteínas recomendados en estas
dietas, que contienen grasas en abundancia, se acaba consumiendo
más calorías de las necesarias. La pérdida de peso que se experimenta
no está compuesta íntegramente por grasa. Cuando el nivel de carbohidratos
del organismo toca fondo, el organismo comienza a perder una gran
cantidad de agua, en su mayor parte de las células musculares. No
parece una buena idea, ni para un culturista, ni para quien sea.
Habría quizá que titularla "Entrenamiento de Ineficacia Máxima".
El apetito disminuye por la presencia de cuerpos cetónicos en el
torrente sanguíneo, debido a la incapacidad del organismo para metabolizar
completamente las grasas sin la presencia de carbohidratos. La energía
disminuye con el apetito y pronto aparecen vértigos, náuseas y una
larga lista de otros síntomas.
Total, que la disminución excesiva de los glúcidos no es buena
idea, ni para las personas en general, ni para un culturista de
competición. Los inconvenientes de semejante régimen superan con
creces sus posibles ventajas.
Buena parte del volumen que crean los culturistas tiene su origen
en la mejora de los sistemas de apoyo muscular, más que del simple
crecimiento del músculo. Uno de dichos sistemas es el aumento del
riego sanguíneo que acompaña el entrenamiento intenso con pesos.
Otro, la capacidad del cuerpo de hacer acopio de la cantidad necesaria
de glucógeno en unos músculos bien entrenados. El glucógeno es,
simplemente, los carbohidratos almacenados en el músculo, listos
para ser utilizados como energía durante las contracciones musculares.
Necesitamos todos los días carbohidratos complejos, de bajo índice
glucémico, en cantidades determinadas. El músculo entrenado aumenta
su capacidad para almacenar glucógeno y, puesto que éste está unido
a cierta cantidad de agua (2,7 g de agua por cada gramo de glucógeno),
este volumen adicional en los músculos aumenta la talla de éstos,
produciendo un vientre muscular de aspecto más "lleno".
La clave radica en poner atención al tipo (carbohidratos complejos,
de bajo índice glucémico) y a la cantidad de los carbohidratos.
Ya hemos bosquejado los problemas que surgen cuando se consumen
demasiado pocos glúcidos, pero en el extremo opuesto, el mayor obstáculo
con que se encuentra la gente para quemar grasa haciendo dieta,
es su excesivo consumo.
La mayoría de los practicantes ya saben que han de evitar los carbohidratos
simples (volveremos al tema), pero también una gran cantidad de
los complejos puede causar problemas. No olvidemos que tanto los
simples como los complejos corren una suerte similar en el proceso
de digestión. Los monosacáridos (azúcares en forma de cadena) se
absorben y transportan directamente al hígado, antes de ser distribuidos
por todo el organismo. Los disacáridos y polisacáridos (que también
son cadenas de azúcares) se degradan en sus constituyentes simples,
que se desvían hacia el hígado. Si la glucosa no se necesita inmediatamente,
en parte se transforma en glucógeno, un compuesto parecido al almidón
que constituye la reserva de energía almacenada en el hígado y los
músculos, en espera de su utilización.
Cuando comemos demasiado, más de lo que nuestro cuerpo necesita,
el excedente va a parar al otro sistema de almacenamiento, el que
trata de evitar la gente que quiere músculo recortado: la grasa
corporal. Cuanto más superamos nuestro gasto energético con carbohidratos,
tanto más tejido adiposo tenderá nuestro cuerpo a acumular.
Para los culturistas fuera de temporada o cualquier otro atleta
que sólo busca aumentar su masa muscular y fuerza, no es un gran
problema. De hecho, una dieta bien redondeada, abundante en carbohidratos
complejos de bajo índice glucémico, alta en proteínas y que aporte
las grasas adecuadas, es lo que recomienda el doctor. Pero para
alguien que intenta llevar su grasa corporal al nivel más bajo posible,
cobra mucha más importancia el ingerir el volumen correcto de carbohidratos
en cada una de sus 5 o 6 comidas diarias, 3 altas en proteínas y
2 o 3 tentempiés, también de proteínas.
El secreto consiste no en eliminar o reducir los carbohidratos
a los niveles aconsejados por los gurús de estas dietas (menos de
20 g al día), sino en encontrar el equilibrio entre los carbohidratos,
las proteínas y las grasas, de acuerdo con los objetivos y necesidades
de cada cual.
Subrayo una vez más que, sobre todo tratándose de culturistas,
la clave no consiste en evitar los glúcidos sanos, sino en incluir
la cantidad requerida en cada comida menos en la última por la
noche, en la medida de lo posible, basándose en el nivel de actividad,
objetivos, masa corporal y otras variables.
No olvidemos que los carbohidratos se transforman en glucosa un
azúcar simple para la producción de energía. Si el ciudadano medio
que quiere quemar grasa corporal ingiere solamente una pequeña cantidad
de carbohidratos complejos sanos, sólo creará una pequeña concentración
de glucosa en la circulación sanguínea. Al hacer ejercicio, dicha
pequeña cantidad de glucosa se quema fácilmente, de la cual queda
todo lo más una mínima señal en la sangre.
A la inversa, si alguien consume regularmente una dieta alta en
hidratos de carbono y baja en grasas, sus músculos se cargarán literalmente
de glucógeno. Pero cuando alcancen su capacidad máxima, la única
alternativa que le quedará al organismo será transformar todos los
excedentes de glucosa en grasa corporal, que a menudo se almacenará
en las regiones corporales que menos nos gustan.
El mejor tipo de carbohidratos son los que se digieren lentamente
complejos, de bajo índice glucémico, véase lista y provocan la
liberación de una pequeña cantidad de insulina. Los mejores son
las verduras, ciertos cereales integrales, los frutos secos, las
semillas y algunas frutas.
Acabaré la sección de este mes con una breve lista de índices glucémicos.
Lo primero que hay que comprender sobre el índice glucémico es que
se trata de un sistema que clasifica alimentos que contienen carbohidratos
complejos según la respuesta insulínica que provocan. Los alimentos
de bajo índice glucémico actúan como los carbohidratos complejos,
es decir que no producen un pico de azúcar sanguíneo, sino que crean
una liberación lenta y constante de glucosa, que es lo conveniente
en el deporte. Al contrario, los alimentos altamente glucémicos
provocan una subida repentina, seguida de una caída de glucosa sanguínea,
lo cual priva al cerebro y al sistema nervioso de carburante constante.
Ya seáis diabéticos o hipoglucémicos, queráis tener más energía
o deshaceros de la grasa superflua, la clave del éxito consiste
en mantener un nivel de azúcar sanguíneo estable.
He aquí algunas directrices del sistema dietético MET a tener en
cuenta:
- Reducid todos los alimentos altamente glucémicos
- En vuestro día de "trampa" una comida a la semana,
no consumáis alimentos altamente glucémicos solos, sino combinados
con otros de bajo índice y una proteína. Esta última contribuye
a la obtención de un nivel estable de azúcar sanguíneo.
Para terminar la lección de este mes, he aquí una corta lista de
alimentos altamente glucémicos, que deberéis evitar si queréis eliminar
grasa corporal. Las cifras indican lo que subiría vuestro azúcar
sanguíneo dentro de las 2 o 3 horas posteriores a su ingestión sin
acompañamiento alguno.
Algunos tabús glucémicos
- Cruasán : 67
- Bizcocho : 67
- Pan ácimo : 72
- Pétalos de maíz 73
- Barquillos : 76
- Donuts : 76
- Rosquilla tostada : 81
- Copos de maíz 82
- Tortas de arroz : 87
- Bollos : 87
- Cereales de arroz : 89
- Arroz blanco instantáneo : 90
- Pan sin glutén : 95
- Baguette : 95
- Postres de tofu congelados : 115
Si lucís unos soberbios michelines alrededor de la cintura, no
seréis capaces de quemarlos si seguís consumiendo alimentos de alto
índice glucémico (por encima de 50), porque la insulina de vuestra
circulación sanguínea, lo cual da lugar a la producción de calorías
que no pueden ser transformadas en energía.
Si queréis eliminar la grasa de vuestra sección mediana, tenéis
que permitir al cuerpo liberarla. Para ello, no comáis nada que
tenga un índice glucémico superior a 50, de lo contrario, el correspondiente
pico de insulina pondrá trabas insuperables a su liberación.
| Aprended algo nuevo, probad algo diferente.
Convenceos de que no tenéis límites. Brian Tracey. |
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