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Lección
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LA NUTRICIÓN, CLAVE PARA LA ELIMINACIÓN DE GRASA
La perfección es en buena parte la elevación
constante de las propias aspiraciones y expectativas.
- Jack Nicklaus, jugador de golf norteamericano |
La gente se vuelve más y más gorda. ¿Por qué? En primer lugar,
consumimos demasiados carbohidratos de alto índice glucémico. Una
reducción de calorías y un buen programa de ejercicio no impedirán
que echemos por tierra nuestras mejores intenciones, si no ponemos
atención al índice glucémico de lo que ingerimos. Me refiero a alimentos
como las patatas al horno, las tortitas de arroz y bebidas dietéticas
que contengan fructosa, dextrosa o jarabe de maíz.
No es de extrañar que la diabetes, la hipertensión, la hypoglucemia
y la obesidad ganen terreno sin cesar. Tal y como hemos empezado
a ver en el número del mes pasado, en la lección 3, hay una forma
más inteligente y eficaz de quemar grasa. El sistema dietético MET
ha ayudado a numerosos culturistas de elite a alcanzar sus objetivos
y a disponer de mayor energía y entusiasmo en el entrenamiento.
Tal y como hemos dicho el mes pasado, la "dieta correcta"
es uno de los factores clave que diferencia en competición al ganador
de un trofeo o a cualquiera que intente con éxito transformar su
físico de un cuerpo del montón. En nuestras tres últimas ediciones,
os hemos ofrecido información clave que necesitáis saber, como primer
paso en la transformación de vuestro físico. Este mes, iremos un
poco más allá en el terreno de la nutrición.
El mes pasado empecé a explicar que no todos los carbohidratos complejos
son iguales. Algunos se metabolizan más rápidamente, lo cual puede
elevar demasiado el nivel de glucosa dando lugar a problemas a corto
y largo plazo. Alimentos como el maíz, las pastas refinadas, las
tortitas de arroz, las patatas asadas y el arroz y el pan blancos
no carecen de ciertos valores nutricionales, pero los problemas
que causan sobrepasan con mucho sus beneficios.
Cuando consumimos alimentos como los mencionados, provocamos una
rápida subida del azúcar sanguíneo que lleva a un bloqueo de la
grasa, lo cual significa que tendremos que trabajar el doble de
duro para obtener la mitad de los resultados que conseguiríamos
normalmente. Los alimentos de alto índice glucémico y el subsiguiente
pico de azúcar sanguíneo crean un muro que nos impide transformar
la grasa corporal en energía.
Casi siempre hay una manera fácil y otra difícil de hacer las cosas
y la reducción de la grasa corporal no es una excepción. Tan sólo
tenemos que saber aplicar las reglas del juego. La clave consiste
en evitar las subidas bruscas de insulina y comer según el sistema
MET, que favorece una liberación sana, lenta y constante de insulina
en el torrente sanguíneo. Consumid siempre proteínas magras de calidad,
grasas sanas (más sobre el tema el mes que viene) y carbohidratos
complejos de bajo índice glucémico. Haced 5 o 6 comidas al día más
bien frugales para mantener estable el nivel del azúcar sanguíneo.
Escoged alimentos de índice glucémico de 50 o menos, consumid con
gran moderación los de índice entre 51 y 65 y suprimid los que sobrepasen
esta cifra.
Por ejemplo, el yogurt completo tiene un índice glucémico de 14,
pero de 35 con fruta añadida. La leche desnatada tiene un índice
glucémico de 30, el pomelo y las cerezas de 25. El pan blanco y
las patatas asadas suben a 95, el arroz instantáneo a 90 y las tortitas
de arroz o el arroz inflado a 80. ¡Y una supuestamente sana barrita
de desayuno se dispara a 87!
Una vez que sabéis cómo actúa el índice glucémico, podéis escoger
más juiciosamente. Ahora poseéis la llave que os abrirá de par en
par las puertas de una pérdida de grasa más rápida y de unos niveles
de energía más elevados. El hecho de saber qué alimentos son de
bajo índice glucémico y cuáles de alto os permitirá incluir en la
cesta de la compra los más sanos y excluir todos los otros cada
vez que vayáis a un restaurante.
Los copos de avena (55) son una excepción. Fijaos en la cantidad.
Yo suelo recomendar media taza en seco, medida antes de cocinarlos.
Añadidles claras de huevo durante la cocción, por su contenido en
proteínas.
Antes del desarrollo del índice glucémico se creía que todos los
azúcares simples se digerían y absorbían rápidamente, mientras que
los almidones, como las patatas y el arroz, se absorbían lentamente.
Se creía así pues que los almidones tan sólo provocaban una ligera
subida de la glucosa sanguínea, pero que los azúcares la producían
rápida. Las pruebas clínicas realizadas a este respecto han demostrado
que dicha teoría era errónea.
ESTRATEGIAS
Los carbohidratos se dividen en dos categorías: simples (azúcares,
como los monosacáridos y los disacáridos) y complejos (polisacáridos).
Muchas de las dietas actuales más populares evitan los carbohidratos,
ya que elevan los niveles de azúcar sanguíneo, lo cual hace trabajar
al organismo cada vez más para producir cantidades cada vez mayores
de insulina para el tratamiento del azúcar sanguíneo. Como ya sabéis
a estas alturas, los altos niveles de insulina no son aconsejables.
Vuestro organismo acumulará tanto más fácilmente glucosa en forma
de grasa, debido a su capacidad para tratar tan sólo pequeñas cantidades
de glucosa al mismo tiempo. No obstante, no tenéis necesidad de
reducir los carbohidratos a niveles muy bajos para perder peso o
mejorar la insulinorresistencia. La solución consiste en elegir
los carbohidratos de forma que los niveles de azúcar sanguíneo e
insulina permanezcan estables. Esto se consigue poniendo en práctica
la estrategia dietética MET y seleccionando los alimentos con el
índice glucémico adecuado.
¿CÓMO FUNCIONAN?
Los altos niveles de carbohidratos que se convierten en azúcar sanguíneo
hacen trabajar al páncreas a marchas forzadas para producir más
insulina. Las células del organismo se vuelven resistentes a la
insulina, sobre todo en las personas con exceso de peso u obesas,
lo cual da lugar a un círculo vicioso. El páncreas se estresa por
el aumento de la producción de insulina y lo altos niveles de ésta
favorecen el almacenamiento de grasa corporal. Los altos niveles
de insulina favorecen la formación de tejido adiposo y éste hace
a las células más insulinorresistentes, elevando con ello los niveles
de azúcar sanguíneo. Ochenta por ciento de las personas obesas padecen
de hiperinsulinemia, o altos niveles de insulina.
Cuando tiene lugar una pérdida de peso, la sensibilidad a la insulina
mejora, así como todos los aspectos de la absorción de la glucosa.
Todos los carbohidratos se convierten en glucosa en el organismo,
sólo que a ritmos diferentes. Se creía que los compuestos de azúcares
simples, como la sucrosa de los refrescos o el azúcar de mesa y
las reposterías, eran menos aconsejables que los complejos, o alimentos
que contienen almidón, como las patatas, el arroz, las alubias,
la harina y otros vegetales. Se decía a los pacientes aquejados
de diabetes que evitaran el azúcar por su incidencia negativa en
los niveles de glucosa. Hoy en día, los investigadores conceden
al menos tanta importancia a la velocidad con la que es absorbido
un carbohidrato, como a lo "simple" o "complejo"
que sea.
| Ciertos estudios recientes de la Escuela de
Harvard de Salud Pública muestran que las dietas cargadas de
alimentos de alto índice glucémico aumentan el riesgo de diabetes
de tipo 2, enfermedades coronarias y obesidad. |
Las plantas transforman el azúcar en almidones, como forma de almacenamiento
de energía. Cuando consumimos alimentos como patatas, nabos, zumo
de naranja o alubias, obtenemos carbohidratos en forma de almidón.
Nuestro organismo transforma los alimentos almidonados en glucosa
para ser utilizados como combustible. Lo mismo ocurre con los alimentos
que contienen azúcares simples, ya que, repito, todos los carbohidratos
se transforman en glucosa para ser utilizados como combustible.
Nuestro cuerpo almacena cierta cantidad de carbohidratos en forma
de glucógeno en el hígado y los músculos para ser utilizada a corto
plazo como fuente de energía, pero la mayor parte de la glucosa
se emplea como tal inmediatamente.
Generalmente se considera que los carbohidratos complejos, como
las hortalizas y legumbres almidonadas y los granos completos, se
absorben más lentamente que los simples. No obstante, el índice
glucémico ha aclarado muchos puntos relacionados con la absorción
de los glúcidos y cómo afectan al azúcar sanguíneo. Se desprende
de las investigaciones al respecto que algunos alimentos que contienen
azúcares simples de hecho elevan el nivel de azúcar sanguíneo más
lentamente que algunos carbohidratos complejos. El índice glucémico
es un sistema de clasificación de los alimentos por la rapidez con
la que elevan los niveles de glucosa en sangre, provocando la liberación
de insulina por el páncreas. Puede ser una herramienta de gran utilidad
para evaluar los alimentos, sobre todo para las personas que se
han propuesto reducir grasa corporal, mejorar su salud, mantener
equilibrados los niveles de energía durante todo el día o que sufren
de insulinorresistencia.
Nota: os será de utilidad conservar la lista de "alimentos
aceptables de bajo índice glucémico" que fue publicada el mes
pasado para retenerla como fácil referencia.
¿ÍNDICE GLUCÉMICO BAJO, MEDIO O ALTO?
¿Cuál es, así pues, el punto principal que debemos recordar? Cuanto
más alto sea el índice glucémico, tanto más rápido se elevará el
azúcar sanguíneo tras la ingestión del alimento en cuestión. Un
índice glucémico de 55 se considera bajo y uno de 70 o más, alto.
Estas cifras se derivan del valor convencional de 100 atribuido
a la glucosa. Los alimentos de bajo índice glucémico se consideran
más sanos porque liberan energía lentamente y de forma sostenida.
Los de alto índice glucémico provocan una liberación rápida de glucosa
y de insulina que estresa el organismo. Esta liberación rápida,
o "pico", da lugar a un bajón de la energía, accesos de
hambre, hipoglucemia, niveles altos de colesterol, desequilibrio
hormonal, cálculos renales e hipertensión arterial.
Los índices glucémicos se determinaron de la siguiente forma: cierto
número de voluntarios ingirió 50 g de carbohidratos de alimentos
específicos y se les midió el nivel de azúcar en sangre cada 15
minutos durante dos horas tras la ingestión de comida, resultados
que fueron comparados a su respuesta a 50 g de glucosa que se les
administraron en forma de comida. Este test fue repetido
con objeto de obtener una respuesta media, que después fue añadida
a la de varias otras personas. La cifra final constituyó el índice
glucémico del alimento correspondiente.
Aunque el índice glucémico proporciona cierta información de gran
utilidad, no debería ser el único baremo por el que se mida el valor
de los alimentos. Por ejemplo, una lata de Coca-Cola tiene un índice
glucémico de 63, mientras que el de un melón es de 65. Debería ser
evidente que no se debería sustituir el melón por la Coca-Cola como
fuente de carbohidratos. La solución consiste en consumir las frutas
como el melón por la mañana o en las primeras horas de la tarde,
junto con el batido de proteínas UDA, el salmón o las claras de
huevo.
Los factores que influencian la velocidad con la que sube el nivel
del azúcar debido a un alimento comprenden el tiempo durante el
cual ha sido cocinado (para romper las moléculas de los carbohidratos,
lo cual hace éstos más fácilmente absorbibles) y los otros alimentos
que lo acompañan. Por ejemplo, el pan solo se absorbe rápidamente,
pero untado con margarina tarda más en ser digerido a causa de las
grasas. Si ingerís un alimento de alto índice glucémico junto con
un poco de grasa o algunas proteínas, se modificará su ritmo de
absorción. Los alimentos no se suelen consumir solos, sino que por
lo general van acompañados de otros que alteran su ritmo de digestión.
Mezclando alimentos de alto índice glucémico con otros de bajo índice,
el resultado será la media de ambos, por ejemplo los viejos copos
de avena combinados con claras de huevo.
| Para una mejor salud global, la Organización
Mundial de la Salud patrocina la iniciativa de incluir los índices
glucémicos en las etiquetas de los alimentos. En Australia,
muchos productos ya los llevan. |
¿QUÉ HACER CON EL AZÚCAR?
Se añade azúcar a un gran número de alimentos que encontramos actualmente
en los supermercados, entre los que se encuentran carnes procesadas,
panes, cereales y productos a base de granos enteros. Estos alimentos
pueden llevar rápidamente al entusiasta de la salud desprevenido
en la dirección opuesta a la de sus objetivos, ya que el azúcar
provoca hipoglucemia (bajo nivel de azúcar en sangre), degeneración
muscular, acumulación de grasa y un bajón sensible en las funciones
del sistema inmunitario. Después de cierto tiempo, el consumo de
azúcar puede llevar a la aparición de arterioesclerosis, diabetes,
enfermedades cardiovasculares y envejecimiento prematuro. No olvidéis
que dichos azúcares refinados existen desde hace un período muy
corto en nuestra evolución digestiva. Una cosa es disfrutar de un
postre especial en una ocasión fuera de lo común o al final de una
comida "libre" una vez a la semana y otra muy diferente
llenar día tras día la cesta de la compra de refrescos o ver lo
que consume la gente en los bares a la hora del desayuno. No es
en absoluto de extrañar que la incidencia de la diabetes y de los
trastornos de la tolerancia a la glucosa sigan creciendo año tras
año. Lo más probable es que estemos erosionando nuestras glándulas
pancreáticas.
He aquí lo que tienen que decir a este respecto los doctores Ronald
Klatz y Robert Goldman en su libro Stopping the Clock (Parando
el Reloj):
"Hemos reservado las peores noticias para el final: el azúcar
es catastrófico para la salud. Tanto el azúcar de mesa, como el
azúcar moreno, el no refinado, la miel, la glucosa, la dextrosa
o el jarabe de maíz, someten el organismo a un enorme estrés y actúa
como un radical libre cruzado que dañará las células.
Los elevados niveles de glucosa en sangre que crean esos azúcares
simples desencadenan una serie de reacciones químicas en el organismo.
En primer lugar, el azúcar provoca inflamación, lo cual tendréis
que evitar con especial cuidado, si ya no estáis en vuestra primera
juventud y ya empezáis a sufrir algún que otro achaque. Por otra
parte, cuando sube el azúcar sanguíneo, crea radicales libres que
oxidan las grasas. Concretamente, el azúcar sanguíneo empezará a
reaccionar con ciertos minerales de nuestro organismo, como el cobre
y el hierro, creando así radicales libres que atacarán la membrana
lipídica de nuestras células, lo cual tendrá por resultado un aflujo
de agentes químicos proinflamatorios que agravarán el daño causado
y acelerarán el proceso de envejecimiento.
Además, cuando comemos azúcares simples o alimentos y bebidas a
base de azúcar, aumenta nuestra dependencia de los dulces. Y cuando
cedemos a ella, lo que ocurre es que experimentamos primero una
subida rápida del azúcar, seguida de un bajón de la energía. Los
doctores Klatz y Goldman prosiguen: "Fatiga, temblores, taquicardias,
problemas de concentración y de memoria e inestabilidad emocional
no son sino algunos de los síntomas que aparecen". Su investigación
explica los motivos por los que, sólo cuando han abandonado este
hábito o lo han reducido considerablemente, estas personas se dan
cuenta de que lo normal es tener calma y energía.
Como muy bien sabían los culturistas de épocas pasadas y más sencillas
que la actual, tenemos que atenernos a cierta simplicidad y no olvidar
el sentido común más elemental. Comed grandes cantidades de proteínas
de calidad, hortalizas y legumbres frescas, algunas frutas de bajo
índice glucémico, arroz integral, frutos secos y semillas crudos
y... ¡evitad el azúcar! Los más famosos profesionales de tiempos
pretéritos siempre recomendaban en sus seminarios un enfoque de
la transformación física de una lógica sana y básica, el cual empezaba
por eliminar de la dieta todos los carbohidratos simples.
En su obra Winning Bodybuilding (Culturismo Ganador), Franco
Columbu dice: "Evitad el azúcar refinado. El azúcar es lo que
yo entiendo por veneno lento. Es por lo que soy enemigo declarado
de los alimentos procesados, porque el azúcar se esconde en ellos,
esté o no en la etiqueta. Si vertiéramos azúcar en los depósitos
de gasolina en la medida en que lo hacemos en nuestro organismo,
podríamos cerrar Detroit". Y continúa: "¡Se ha demostrado
que el azúcar debilita los músculos!”
Recordad esto la próxima vez que sintáis la necesidad de comer
algo dulce antes del entrenamiento. El azúcar también sube temporalmente
el nivel de azúcar sanguíneo, bajándolo después radicalmente. Los
atletas creen a menudo que la miel es una fuente de energía rápida
ideal, pero la sobrevaloran enormemente".
Joe Gold dijo a los miembros de su gimnasio que evitaran el azúcar
en sus diversas formas y en su libro The World Gym Muscle Building
System ("El Sistema Constructor de Músculo del World Gym")
también explica los motivos por los que el azúcar es nocivo, pero
difícil de evitar porque se encuentra en numerosos alimentos procesados.
Dice concretamente: "Sí, el azúcar es nuestro ladrón de energía
número uno. Es verdad que experimentas un empujón energético al
ingerir un azúcar simple, pero es de corta duración. Es mucho mejor
ingerir carbohidratos complejos, que liberan la energía a más largo
plazo, es decir sin el consabido bajón posterior.
GUARDANDO LA PUERTA DEL GANADOR
Desgraciadamente, hoy en día ciertas compañías del sector alimentario
que han invadido el terreno de los suplementos deportivos nos sirven
medias verdades a mansalva con la intención de que compremos productos
nocivos para la salud, caros y cargados de azúcar. Sus especialistas
en nutrición quizá no tengan la más remota idea de lo que es la
pérdida de grasa ni el entrenamiento con pesos, pero sí que saben
cómo hacer que algo sepa dulce. Añadamos a ello algún que otro estudio
llevado a cabo en ratas y el principiante se encontrará con algo
completamente confuso y falto de transparencia. ¡Pero escuchad la
voz del sentido común! Sabéis perfectamente que el azúcar de alto
índice glucémico, los caramelos de jarabe de maíz, la fructosa,
la dextrosa y otros azúcares simples no son las herramientas ideales
para un culturista que desea eliminar grasa y construir un físico
de campeón. No obstante, al leer las etiquetas de ciertos supuestos
productos fitness y barras de desayuno, descubrimos grandes cantidades
de esos ingredientes baratos en sus varias formas. Sin querer por
ello salirme del tema, lo que yo respeto de Venice Beach Nutritional
& Muscle Research son sus suplementos ergogénicos. Fabricados
para atletas profesionales, sus clientes no los utilizarían si estuvieran
cargados de azúcar. Han hecho un esfuerzo suplementario para hacer
que sus productos tengan un sabor delicioso sin cargarlos con azúcares
productores de grasa y supresores de las funciones inmunitarias.
Aportan además agentes reforzadores de la absorción bioactiva y
de la biodisponibilidad de los nutrientes, SIN utilizar jarabe de
maíz, fructosa, azúcar escondido, dextrosa, azúcar granulado o moreno,
etc.
Aunque el azúcar es más bajo en calorías por gramo que la grasa,
contribuye en gran medida a la formación de tejido adiposo corporal,
debido en buena parte a la hormona insulina. De hecho, el azúcar
se compara a menudo a las drogas porque os hace desear más alimentos
dulces, en lugar de dejaros satisfechos. Es la razón por la que
algunas personas experimentan un deseo insaciable de comer productos
dulces y enormes dificultades en seguir una dieta.
Aseguraos de leer nuestra sección fija el mes que viene, ya que
trataremos de las grasas saludables, dónde encontrarlas, cuántas
consumir y cómo adaptarlas al sistema dietético MET.
¡Hasta el mes que viene, PERMANECED HAMBRIENTOS! ¡No hemos hecho
más que empezar!
Cuando sigáis la dieta MET, recordad que los alimentos recomendados
no conciernen vuestra comida semanal libre, ni aquellos acontecimientos
especiales que tenéis previstos, como bodas, bautizos y cumpleaños.
No obstante, no olvidéis en dichas fechas no consumir alimentos
de alto índice glucémico solos, sino combinados con otros de bajo
índice y proteínas. Estas os ayudarán a mantener estables los niveles
de azúcar en sangre. Después que cubramos los ámbitos de las grasas,
proteínas y totales de proteínas, sabréis exactamente cómo dominar
la dieta MET en vuestra vida diaria.
ALGUNOS DE LOS ALIMENTOS A EVITAR EN LA DIETA MET
Bebidas alcohólicas
Plátanos
Beicon
Pan blanco
Pan sin glutén
Bollos
Bizcochos
Pan
Rellenos
Palitos de pan
Mantequilla
Remolachas
Zanahorias
Azúcar moreno
Pastas en conserva (con o sin salsas)
Fideos en conserva
Tartas
Nata de café
Picatostes
Aceite de granos de palmera
Aceite de palmera
Cereales procesados
Trigo o arroz precocinados
Almidón de maíz
Maíz
Chips de maíz
Jarabe de maíz
Sémola de trigo
Sémola de arroz
Croissants
Frutos secos
Donuts
Molletes
Patatas fritas a la inglesa
Zumos de fruta
Alimentos fritos
Harina blanca
Pan blanco
Rollitos de pan pbalco
Harina blanca
Ñoquis
Uvas (demasiado altas en sucrosa)
Cereal procesado a base de avena
Nata
Queso curado (excepto parmesano, feta y romano)
Miel
Perritos calientes
Bollo de perritos calientes
Bollos de hamburguesas
Helados
Helados de tofu
Mermeladas y gelatinas azucaradas
Macarrones y quesos en lata
Maíz
Mangos
Margarina
Melazas
Fideos blancos
Papayas maduras
Crêpes
Cualquier pasta demasiado cocida
Cualquier salsa de lata o casera que contenga maíz, jarabes, miel
o azúcar
Bollería
Empanadas
Piña tropical
Pizzas
Pastas blancas
Patatas blancas
Bretzels
Flanes
Pan pumpernickel
Pan de centeno sin salvado
Pan de centeno integral
Pasas
Arroz blanco o instantáneo
Tortitas de arroz
Bebidas de arroz
Grasas saturadas
Sorbetes
Arroz cremoso
Sifón
Pan fermentado
Bollitos de mantequilla
Todos los azúcares
Tacos
Postres helados de tofu
Gofres
Sandía
Panes integrales
(Referios a la lista MET del mes pasado de alimentos aceptables,
de bajo índice glucémico)
"Por lo general, tememos convertirnos en
aquello que imaginamos en nuestros momentos más lúcidos".
- Abraham Maslow |
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