Los 7 puntos estéticos de la anatomía femenina

Por Lorna Kimberley

En el físico femenino hay numerosos relieves, valles y curvas, en definitiva líneas geométricas que le proporcionan sus volúmenes y le confieren su proyección estética y atlética.
Si como dicen la belleza está en el interior, entonces ¿por qué hay millones de mujeres insatisfechas con su imagen externa?
Después de todo, en mi opinión, la atracción visual del cuerpo femenino depende de siete puntos, que son las Siete curvas de la sensualidad.

A la hora de establecer esta lista surgió el tema de por qué siete y no otro número. No existe una respuesta definitiva, pero en la antigüedad el siete era para los griegos, y también para ciertas partes de su imperio, un número perfecto. Siete son las veces que había que perdonar, según los hebreos y en la interpretación del Antiguo Testamento, siete fueron también los pecados capitales: Lujuria, Gula, Avaricia, Pereza, Ira, Envidia y Soberbia.
Y en la antigüedad también eran siete las maravillas del mundo: la Gran Pirámide de Giza, los Jardines colgantes de Babilonia, el Templo de Artemisa en Éfeso, la Estatua de Zeus en Olimpia, el Mausoleo de Halicarnaso, el Coloso de Rodas y el Faro de Alejandría. Por tanto, el número siete siempre ha tenido algo de mágico.
Está claro que decidir qué puntos de la anatomía femenina son los más importantes puede ser algo subjetivo, pero espero convenceros de que hay en nuestro cuerpo siete curvas principales.
Es cuanto menos significativo que en un estudio reciente, al 80% de las mujeres encuestadas no les gustase por lo menos alguna parte de sus anatomías. Posteriormente, otro trabajo reflejó que hasta el 50% de las consultadas afirmaba no gustarle sus cuerpos en absoluto. Ese es un dato muy serio, porque significa que millones de mujeres viven todas sus vidas a disgusto presas de sus propios cuerpos. ¡Menuda desventaja fisiológica!
Así no es de extrañar que la industria cosmética mueva cifras multimillonarias en todo el mundo y que la cirugía estética se esté convirtiendo en algo de gran consumo.
Puede que el concepto de belleza femenina haya que buscarlo en el origen de nuestra era, cuando los artistas eliminaron las imperfecciones físicas de sus estatuas y esculturas. Desde entonces nos hemos acostumbrado a esa contemplación y a tratar de acercarnos a esas formas casi irreales. El ser humano tiende instintivamente a intentar mejorar lo que ve. Fue Aristóteles quien dijo “El arte completa lo que la naturaleza no ha sabido acabar bien”. Tal vez por eso tenemos esa tendencia de embellecer artísticamente todo lo que vemos. De hecho, nuestra sociedad está repleta de ejemplos con pósteres de películas, calendarios, listas de éxitos, portadas de revistas, los envoltorios de discos y vídeos, anuncios y espots publicitarios, televisivos o cinematográficos. La lista es muy extensa, pero se trata de que todo el marketing está basado en resaltar sobremanera la estética y aumentar la belleza original.
Algunas pensaréis que es una exageración y que todo está sobredimensionado, cuando en realidad el aspecto externo tiene poca importancia, pero lo cierto es que toda persona se arregla antes de salir a la calle, porque la imagen que pueda proyectar hacia los demás le importa y mucho, diga lo que diga.
Además, aunque parezca inapropiado, es cierto que no juzgamos el cuerpo como un organismo vivo, sino como un diseño que hay que valorar y la prueba de ello es que cuando calificamos una figura diciendo que es alta o baja, que tiene el cuello demasiado corto, las caderas muy anchas, o es gruesa o fina, estamos implícitamente admitiendo la existencia de un ideal de belleza.
Pero, ¿qué hace el cuerpo femenino atractivo? La forma y proporción corporal. Debido a la estructura ósea, el porcentaje de grasa corporal y grosor muscular, la mujer es básicamente una forma curvilínea. Si observamos sus volúmenes, en esencia las formas femeninas provienen de un círculo, mientras que el hombre es más angular y parece estar sacado de un cuadrado o rectángulo, porque sus líneas son más secas y anguladas.
La imagen que desprenden las proporciones de la mujer es de segura, dinámica y sexy, mientras que el hombre refleja fuerza, sequedad y agresividad.
Todo esto puede deducirse de unas cuantas líneas y curvas. Para nosotras las mujeres las curvas son muy importantes, sobre todo las siete principales que proporcionan el atractivo visual de nuestro cuerpo.

Las Siete curvas principales
Para embellecer vuestras proporciones es necesario conocer el cuerpo femenino y lo que hace su observación visual agradable. Hay siete arcos principales en la estructura de la mujer: La curva de la cintura, la de la cadera y la del gemelo, cuando se observa de frente o de espalda, la del pecho, la lumbar, la del glúteo y la del femoral al observar el cuerpo de perfil. Cuando se suman las siete constituyen la armonía artística del conjunto femenino.
Por supuesto, hay otros valles y colinas pero éstos son menores en comparación y en proyección y no afectan a vuestra simetría en la misma proporción.
Recordad que aunque inconscientemente, cada vez que observamos una figura formamos en nuestra mente una imagen tridimensional con las líneas que de ella emanan. Si os detenéis a pensarlo comprobaréis que una figura femenina vista de frente o de espaldas, posee tres curvas nítidamente acentuadas y que le confieren las formas generales: la cintura, la cadera y la pantorrilla.
Si la observamos de perfil entonces hay cuatro curvas que dramatizan su proyección visual: el pecho, la curva lumbar, el glúteo y el femoral.
Cuando cualquiera de estas curvas es plana inmediatamente hay una caída en la armonía y la simetría y casi sin saberlo en el inconsciente se instala un sentimiento de desagrado ante esa asimetría. La razón es que la estabilidad y belleza de proporciones desaparece y eso es aburrido y casi desagradable.
Para evitar que vuestro cuerpo sea aburrido y poco agradable, deberéis acentuar esas siete curvas y con ello vuestra proporción y proyección mejorarán muchísimo.
He llegado a un acuerdo con esta publicación para en próximas ediciones, consecutivas, elaborar las estrategias adecuadas para acentuar cada una de esas siete curvas importantísimas para nosotras las mujeres.
No os perdáis ni un solo capítulo de los siete siguientes, porque os aseguro que al final vuestro cuerpo, esté como esté en la actualidad, mejorará muy dramáticamente su proyección e impacto visual y sí, también, su atractivo corporal.

 


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