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Femorales gigantes
Por Dan Smith
Foto: Irvin Gelb
Definitivamente a la hora de entrenar, las piernas separan a los hombres de los niños y a la hora de competir éstas distinguen al triunfador del perdedor.
En cualquier caso su importancia es trascendental.
Sin embargo, unas piernas no están bien desarrolladas hasta que los femorales no lo están al menos tanto como los cuádriceps.
Lo creáis a no, gran parte de vuestro éxito tanto en el impacto visual como en el competitivo depende en gran parte de esa curva abombada que sepáis crear en la parte posterior del muslo.
No hay nada más ridículo que la imagen de una parte superior del cuerpo musculosa y muy desarrollada sosteniéndose sobre dos piernas enclenques como palillos. Es más que ridículo, es patético.
En la playa esa distorsión de la proporción es muy llamativa e imposible de esconder; puede incluso ser motivo de burla. Por supuesto, tal diferencia de desarrollo anula cualquier posibilidad de intentar siquiera subir a un escenario. Ya no los jueces, sino el público será despiadado ante semejante situación.
Está claro que entrenar a fondo las piernas desde las primeras etapas constituye el modo de evitar esos desajustes y si en su momento no lo habéis hecho, entonces otorgadle ahora prioridad a su entrenamiento durante el tiempo que sea necesario, hasta conseguir el óptimo equilibrio entre parte superior y piernas.
Pero tened muy presente que las piernas están constituidas por tres grupos musculares concretos: los cuádriceps, los femorales y los gemelos. Y aunque es cierto que al realizar varios ejercicios para las piernas en un grado u otro se ven afectados los tres, lo cierto es que sólo es posible alcanzar el pleno desarrollo de cada parte mediante un entrenamiento específico de cada una.
Hoy entrenar duro las piernas se ha convertido en la forma de probar la pasta de que está hecho un culturista y el soporte de sentadillas se ha vuelto una pieza muy visitada en los gimnasios. Ahora más que nunca hay culturistas con piernas grandes. Pero no equilibradas, porque la mayoría comete el error de entrenar muy duro la parte anterior del muslo, pero descuidan la posterior.
Desde un punto de vista funcional y mecánico, los femorales tienen la misma relevancia que los cuádriceps y desde el estético, según mi opinión incluso más, por la sencilla razón de que es más inusual ver estos músculos bien desarrollados que los primeros, y porque su impacto visual es superior.
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